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"Mamá, ¿qué pasa cuando nos morimos?"
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Julia tiene cinco aos

Julia tiene cinco aos. Es la hora del bao y est jugando con su hermanita pequea. De repente, sin ms, se para, mira a su madre a los ojos y pregunta: "Mam, qu pasa cuando nos morimos?". La mujer, sorprendida, improvisa una respuesta del tipo "pues nos convertimos en una estrella o en un angelito". Pero Julia no se da por vencida y contina: "Vale, pero cmo?, por qu?". Los nios no tienen que haber vivido una prdida muy cercana para empezar a interrogarse sobre la muerte. Los expertos aseguran que hablar del tema con ellos es el mejor camino no slo para prepararles ante una situacin de duelo, sino tambin para calmar con complicidad sus primeras inquietudes al respecto. Algunas herramientas, como los cuentos, pueden ser de gran ayuda. Pero las primeras preguntas necesitan, sobre todo, explicaciones sencillas, breves y muy sinceras.

La psicopedagoga Mar Cortina, pone un ejemplo: a un nio de seis aos le dijeron que su abuelito, recin fallecido, era una estrella y el pequeo empez a estudiar las constelaciones para ver si as lograba bajarlo del cielo. "No se trata de interrumpir su propio proceso de elaboracin, sino buscar respuestas juntos.

Qu decirles, entonces? Las respuestas dependen de la edad y de la madurez de cada nio. Aunque existe una premisa comn: "no engaarles nunca". Y es que hasta los siete aos aproximadamente, el nio no empieza a entender los cinco subconceptos que entraa el propio concepto muerte, segn los tericos del duelo. Por ejemplo, antes de esta edad no comprenden que la muerte afecta a todos los seres vivos y tienden a pensar que sus padres son inmortales.

Al entrar en la segunda infancia van viendo que los dems pueden fallecer: primero, los malos en las pelculas, y luego, puede que el abuelo de otro nio. De forma paralela, van asimilando que siempre hay una causa: un accidente o una enfermedad. En esos momentos, ayudarles a entender con argumentos sencillos el significado de los conceptos de universalidad y causalidad es muy importante. "Hasta ese momento, su mente est llena de fantasas y pensamientos mgicos, y podran creer, por ejemplo, que su propio deseo de que el otro regrese puede devolverle la vida", explica la psicopedagoga. Algo que no sera tan grave si el siguiente pensamiento no fuera que, si no vuelve, es culpa suya por no haberlo deseado lo suficiente.

"A edades tempranas, los nios tienden a quedarse con una interpretacin literal de lo que les decimos". Por eso, es mejor evitar expresiones como "se ha dormido para siempre", "se ha ido de viaje" o "ha desaparecido". Los nios pueden empearse entonces en buscarlos.

Coincidiendo con la entrada en la primaria (seis aos) empiezan a comprender que la muerte es irreversible o que el cuerpo deja de funcionar, pero los expertos apuntan que no ser hasta los 11 o 12 cuando sean conscientes de que ellos mismos o los que los rodean se pueden morir. Es entonces cuando vuelven a plantear interrogantes sobre enfermedades, cementerios o rituales.

Hay preguntas, como si hay vida despus de la muerte, para las que a veces ni los padres tienen contestacin. En ese caso, los especialistas aconsejan que los adultos admitan que no conocen la respuesta y expliquen cules son sus creencias, si es que las tienen.

Cortina utiliza como ejemplo su experiencia en los institutos: "Les digo que yo no s seguro qu pasa cuando alguien muere, pero que me gusta tener una creencia determinada, o me gusta recordarlos o sentirlos de tal forma. A continuacin, siempre les pregunto qu creen ellos". Porque al final, "los nios son investigadores naturales y preguntan a los adultos para tantear si pueden hablar con ellos de temas delicados, ms que para obtener una respuesta concreta". Si no la consiguen de los padres, las buscarn en otra parte. Por eso, "los padres deberan leerles de vez en cuando un cuento donde aparezca la muerte de un abuelo, una mascota o, simplemente, la cada de las hojas en otoo".