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Actitud ante la muerte
Dra. Ma. De la luz Angélica Hernández Acevedo
Actitud ante la muerte
ACTITUD ANTE LA MUERTE

 

ACTITUD ANTE LA MUERTE

 

¿Qué es la muerte?....... Es algo que desde niña alguna vez me pregunté. Mis padres me explicaron a su manera que es dejar de existir en este mundo para después pasar a otro, si te portas bien vas al cielo, sino vas al infierno.  Sin embargo,  pasó el tiempo y creo que aún sigue siendo un tema de misterio y algo a  lo que casi todo el mundo trata de evitar. Luego vi a la muerte como algo desagradable, doloroso, horrible a lo que hay que combatir a toda costa, esta percepción de la muerte la tuve cuando entré a estudiar medicina y en los siguientes años, hasta hace a penas un año cambio mi perspectiva sobre la muerte.

 

En medicina te enseñan que tienes que luchar en contra de la muerte, que tienes que salvar al paciente y aplicar todos tus conocimientos a favor de su salud. Al graduarte como médico general todavía en algunas escuelas realizas el juramento hipocrático que tiene como fundamente el  “No dañar”. Yo creí que todo esto lo estaba llevando a cabo bien. Luego entré a una especialidad en cierto hospital donde la demanda de trabajo es grandísima y constantemente estas en contacto con la muerte de los pacientes. Allí aprendes muchas técnicas de reanimación y como luchar para que tu paciente no se muera. Todos los días se ven pacientes intubados,  conectados máquinas, tubos, con medicamentos que los mantienen con vida, etc. Algunos pacientes graves si logran recuperarse… otros no. 

Yo todo lo manejaba de manera cotidiana. Informas a los familiares que su paciente falleció de la manera más “normal” sin ponerte del otro lado y algunas veces de manera despersonalizada. Sin embargo, no fue sino hasta que falleció un ser querido mío que me di cuenta de lo  que es estar del otro lado.

 

Fue entonces cuando me volví a replantear aquélla pregunta que desde niña me había hecho: ¿Qué es la muerte?

Sabía que la respuesta iba más allá de una etapa de sufrimiento y dolor, de ser algo desagradable y que queremos evitar a toda costa. Sabía que tenía que buscar respuestas….

 

Después de un tiempo vi un tríptico  que hablaba sobre la Tanatología y que se abriría un diplomado en dicha materia, que hablaba acerca de la muerte y otros temas. Pensé: puede ser interesante…alguna fuerza extraña me decía que tenía que tomar ese diplomado  y  me inscribí, aun con cierto recelo, pues pensaba que quizá no me iba agradar y que sería solo pérdida de tiempo y dinero!

En la primer sesión me sentí rara pues vi que habían muchos psicólogos, trabajadoras, sociales, etc. Y solo uno que otro médico. Pero decidí continuar para darle el beneficio de la duda.

 

Pasaron ya más de doce meses y creo que es de las mejores cosas que me han pasado.

Me di cuenta que más que buscar el objetivo de ser Tanatólogo me ha servido en mi crecimiento personal. Pude resolver ciertos duelos pendientes que tenía que trabajar.

 

Tengo otra perspectiva de la muerte, ya no como algo desagradable y doloroso que tienes que evitar, sino como una etapa normal de la vida tan importante con el nacer y al que tienes que aceptarlo y prepararte día con día….

 

Como dijo Mercedes en su primera sesión: Tanatología es una filosofía de vida!

 

El ser humano esta sometido a toda suerte de aprendizajes a lo largo de su existencia: aprendes a caminar, aprendes a hablar, aprendes a leer y escribir, aprendes a vestirte, a trabajar, aprendes a manejar, aprendes otros idiomas, a trabajar, etc. etc. Siempre existe cierta preparación para la siguiente etapa de tu vida… Pero nadie nos prepara para las pérdidas de nuestros seres queridos y menos, nos preparamos para nuestra propia muerte!

 

Así como la embarazada tiene que prepararse para el nacimiento de su nuevo hijo y que el parto  (dígase parto vaginal o cesárea) es un proceso no evitable, así también  lo es la muerte. Entre mas nos preparemos para estos procesos, menor será el miedo a lo desconocido y podremos atravesar estas etapas con mayores herramientas si nos preparamos con tiempo.

 

“Hay que tener una conciencia de la muerte para tener una conciencia de la vida”. La conciencia de la muerte no supone necesariamente tener que asumirla como un factor negativo en todas las situaciones sino ampliar el horizonte de autonomía de las personas. Hay que aprender pues a relacionarse con la muerte y aceptarla en forma vivencial.

 

Debemos aprender a convivir con la muerte en todos sus niveles, abordarla como tema educativo son labores que podrán ayudarnos a entender que quien no acepta y comprende la muerte, no ama verdaderamente la vida, por tanto, existe la necesidad de aprender a morir!