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Depresión en el anciano.
Bonilla Arellano Miguel
Depresión en el anciano.
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1.- Introducción

 

 

Como parte de la formación académica contemplada en el plan de estudios del diplomado sobre “Tanatología” se requiere, para la acreditación del séptimo módulo denominado: “Depresión”, la elaboración de un trabajo de investigación en el cual se describa los aspectos principales cuando la depresión se hace presente en alguna etapa de la vida de una persona; motivo de este trabajo de investigación es sobre depresión en el anciano. En el presente se describen aspectos médicos, psicológicos, educativos y sociales.

 

De forma introductoria es necesario definir y explorar qué es la depresión. Benassini dice que para definir el concepto de depresión, en el campo de la salud, se deben tener claros tres elementos que la componen, mismos que son: tomar en cuenta la depresión como una enfermedad, que como tal no es susceptible de control voluntario y que es frecuente, esto es, le ocurre a muchas personas.

 

En la ficha técnica del modulo sobre depresión del diplomado en Tanatología, impartido por CEDEHC, se define como: “Un trastorno mental que se caracteriza por fuerte decaimiento del estado de ánimo que, en el ámbito afectivo, se expresa mediante tristeza profunda, vacío existencial, auto culpa y soledad, en tanto que en el mental ocasiona ofuscación, pesimismo, inseguridad y baja autoestima.

 

El Manual MERCK refiere que: “La depresión es un sentimiento de intensa tristeza; puede producirse tras una pérdida reciente u otro hecho triste, pero es desproporcionado con respecto al hecho y persiste más allá de un periodo de tiempo razonable”.

 

Por otro lado, ocupándose sobre el tema de la ancianidad, para muchos científicos sociales la ancianidad se refiere a 3 grupos de adultos mayores: el viejo – joven (65 a 75 años) Viejo – viejo (76 – 84 años) y el viejo de edad avanzada o anciano (85 y más años); sin embargo hay características semejantes que se presentan en los tres grupos, por lo que comúnmente se maneja la etapa de la vejez comprendida entre los 65 y 100 años o más.

 

Por tanto, en este escrito, la ancianidad tendrá que ver con una serie de características tanto físicas y biológicas, que se verá reflejada en la vida activa y salud, así como en lo social, afectada también por la clase socioeconómica y cultural. Tales características han sido estudiadas en textos especializados en el tema y valoradas en los rangos de edad antes mencionadas.

2- Fundamentación Teórica.

2.1.- ¿Qué es depresión en el anciano?

Se cree que hay factores que predisponen o bien que inciden para que la depresión se haga presente y quizá con gran intensidad. A la presencia de estos factores en la vida y en la historia personal de alguien, es a lo que se llama predisposición.

 

Como cada uno de estos factores puede ser considerado una causa (factores causales); en estos se contemplan los factores físicos como: la herencia, cambios en la estructura, las alteraciones en la química cerebral, las alteraciones hormonales, otro tipo de enfermedad y los medicamentos y otras sustancias químicas. Factores psicológicos como: los rasgos de la personalidad, los procesos de pérdida y duelo y los problemas del desarrollo y los fracasos consecutivos; los factores sociales como: los sucesos y circunstancias familiares adversos, la situación social y económica, las condiciones de seguridad o inseguridad, el abuso sexual durante la infancia y otros acontecimientos traumáticos durante la vida. Por tanto, puede considerarse el origen como biopsicosocial.

 

En la etapa de la vejez habrá, por supuesto, personas más o menos sanas, dependiendo de su dotación genética, de las enfermedades que las hayan aquejado, de que tan sanos hayan sido sus estilos de vida y, de manera especialmente importante, del soporte social con el que sigan contando en esos años. Sin embargo puede acentuarse un malestar en caso de no contar con condiciones favorables a una transición sana de la ancianidad y que la misma persona no soporte tales condiciones, por lo que puede presentarse la depresión. Esto quiere decir que no  es necesariamente normal que los ancianos se depriman, no es una regla.

 

La depresión en los ancianos, si no se diagnostica ni se trata, causa un sufrimiento innecesario para el anciano y para su familia. Con un tratamiento adecuado, el anciano tendría una vida placentera. Cuando la persona de edad va al médico, puede solo describir síntomas físicos. Esto pasa por que el anciano puede ser reacio a hablar de su desesperanza y tristeza. El anciano(a) puede no querer hablar de su falta de interés en las actividades normalmente placenteras, o de su pena después de la muerte de un ser querido. Los viejos por lo general no buscan tratamientos psiquiátricos ni mucho menos desean ser estudiados. La fuerza vital centrífuga se invierte para ese entonces y en su impulso contrario se vuelca hacia el viejo mismo y se traduce en un ensimismamiento y un despegamiento del mundo exterior.

2.2.- Tipos de depresión

Mencionar que pueden presentarse distintos tipos de depresión en la ancianidad, como: La Depresión Severa misma que es un tipo de depresión incapacitante que altera la vida del paciente. La Distimia la cual se caracteriza por la presentación de la mayoría de los síntomas que aparecen en la depresión mayor, aunque dichos síntomas suelen ser menos intensos en este caso y se prolongan más en el tiempo. Los pacientes aquejados de distimia se sienten permanentemente deprimidos, tienen dificultad para disfrutar la vida y no muestran cambios aparentes en la conducta o comportamiento diario, aunque tienen menos energía, una negatividad general, y un sentido de insatisfacción y desesperanza.

 

Se puede mencionar también la depresión Doble en la cual los pacientes sufren un episodio de trastorno depresivo mayor escondido tras la depresión crónica. En este caso, la depresión es denominada depresión doble. El Trastorno Bipolar, el cual incluye un estado depresivo, aunque este trastorno, no es tan frecuente como los anteriores y si la manía se deja sin tratar puede empeorar y convertirse en un estado psicótico (el paciente pierde temporalmente la razón).

 

En los adultos mayores puede presentarse  la depresión atípica que se caracteriza porque generalmente comen y duermen con exceso, tienen un sentido general de pesadez, y un sentimiento muy fuerte de rechazo. También es importante mencionar el Trastorno Afectivo Estacional mismo que  se caracteriza por episodios anuales de depresión en otoño o invierno, que remiten en primavera y verano. En estas épocas pueden ser sustituidos por fases maníacas. Otros síntomas incluyen fatiga, tendencia a comer exceso (particularmente hidratos de carbono), a dormir invierno. Es importante destacar que los cambios estacionales suelen a todas las personas y que no por ello se debe confundir con una depresión estacional.

 

Depresión psicógena: reflejada en una reacción depresiva o depresión reactiva, misma que se produce debido a un suceso vivido y extremadamente doloroso como reacción a las pérdidas reales y significativas que se dan a lo largo de la enfermedad.

 

Por supuesto la depresión senil, la cual aparece en épocas limitadas de tiempo, la duración de estas fases puede durar desde una semana a varios meses. Por último mencionar la depresión anticipatoria, cuando se es afectado por una enfermedad terminal. Trastorno Disfórico Premenstrual para algunas mujeres que continúan con su ciclo menstrual y la neurótica.

2.3.- Desarrollo de la depresión

La depresión generalmente es de curso largo con tendencia a las recaídas. El primer episodio habitualmente es precedido por factores estresantes vitales, pero esto no ocurre en los episodios siguientes. Es muy importante que se pida ayuda a tiempo, la depresión es una enfermedad que va en aumento y con un detrimento de la persona muy grande, es invalidante.

 

>Aspecto médico

 

La depresión también puede ser signo de un problema médico. Puede ser una reacción a una enfermedad o ser causada por la enfermedad misma. Puede complicarse por trastornos cerebrales que ocurren con la edad, como la enfermedad de Alzheimer. La depresión también es un efecto secundario de muchos fármacos comúnmente recetados para los ancianos.

 

Se pueden confundir los síntomas de depresión con el envejecimiento natural del cuerpo, sin embargo se considera (en las diferentes fuentes) que la depresión en la ancianidad se acentúa por: Cambios dentro de la familia, dolor y enfermedad crónica, dificultad para movilizarse,  frustración por la pérdida de la memoria, pérdida del cónyuge o de un amigo cercano y dificultad para adaptarse a un cambio en la vida como la mudanza del hogar a un centro de la tercera edad

 

Por supuesto se pueden presentar los síntomas comunes de la depresión, como:

 

          Deben estar presentes cinco o más de estos síntomas durante el mismo periodo de dos semanas y representan un cambio con respecto a la situación previa.

          Humor depresivo la mayor parte del día, prácticamente todos los días, indicado por la impresión subjetiva del paciente (por ejemplo, sentimientos de tristeza o vacío) u observaciones hechas por otros (por ejemplo, parece lloroso).

          Disminución marcada del interés o el placer en todas o casi todas las actividades, la mayor parte del día, prácticamente todos los días (indicado por la impresión subjetiva del paciente u observaciones hechas por otros).

          Pérdida significativa de peso en ausencia de dieta, o ganancia de peso (por ejemplo, un cambio de más del 5% de del peso corporal en un mes) o disminución o aumento del apetito prácticamente todos los días.

          Agitación o enlentecimiento psicomotor prácticamente todos los días (observable por otros, no solamente sentimientos subjetivos de nerviosismo o apatía).

          Cansancio o pérdida de energía prácticamente todos los días.

          Sentimientos de desesperanza o culpa excesiva o inapropiada (que pueden ser delirantes) prácticamente todos los días (no meramente un autor reproche o un sentimiento de culpa por estar enfermo).

          Disminución de la capacidad de pensamiento o concentración  o indecisión, prácticamente todos los días (ya sea una observación subjetiva o hecha por otros).

          Pensamientos recurrentes de muerte (no sólo miedo a morir) ideas recurrentes de suicidio sin un plan específico o un intento de suicidio o un plan específico para suicidarse.

 

Además estos síntomas deben:

          Provocar una enfermedad significativa o el deterioro de funciones sociales, laborales o de otras áreas importantes.

          No ser debidos a los efectos fisiológicos de una sustancia (drogadicción, medicación) o una enfermedad (por ejemplo, hipotiroidismo).

          No ser explicables por un sentimiento de duelo (por ejemplo tras la pérdida de un ser querido, los síntomas persisten más de dos meses o están caracterizados por un deterioro funcional importante, una preocupación morbosa con desesperanza, ideas de suicidio, síntomas psicóticos o enlentecimiento psicomotor).

 

>Aspecto psicológico

 

Ya se dijo que la depresión se refleja principalmente por un estado de ánimo irritable o deprimido de la persona, quién también puede manifestar un sentimiento de minusvalía o de tristeza, mal genio, agitación, y no pueden descartarse pensamientos anormales, culpa excesiva o injustificada y pensamientos anormales sobre la muerte, así como pensamientos sobre suicidio, quizá planes para cometer suicidio o intentos reales de suicidio.

 

Ya anteriormente se dijo que la persona opta por el aislamiento, esto motivado quizá porque no encuentra un sentido al futuro, dicho futuro puede pensarse que es la próxima muerte  (desesperanza, sobre todo cuando es terminal), quizá el aislamiento se debe a la concepción de un medio lleno de amenazas, o bien un reclamo a la pérdida tanto de la juventud pensada como el clímax de la vida, así como la pérdida de las relaciones. Otro aspecto psicológico es la pérdida de interés por realizar actividades que solía disfrutar. No puede descartarse que todo esto presione un desahogo mediante el llanto.

Es importante señalar que el aspecto psicológico (sin despegarse de lo físico o social) hace la diferencia respecto a una enfermedad como la depresión, ya que mediante pensamientos, actitudes o conductas en sí se muestran como síntomas iníciales y ofrecen un rasgo de la magnitud del problema. 

 

>Aspecto Social

El aspecto social de la depresión puede relacionarse en cuanto la persona deja de hacer actividades sociales, o bien, aquello que impera en la sociedad que, relacionado a la depresión la persona se apropia de tales descalificaciones y se desvaloriza como un ser productivo, significativo, de gran valor, transformando su pensamiento a mantener su valor semejante al de una carga.

 

En gran porcentaje de los casos, la familia corresponde a ese pensamiento, aislándolo en asilos o casas en donde se especializan en el cuidado, a pesar de que la misma familia tiene posibilidades y condiciones para cuidar del viejo (esto cuando ya se está en una edad muy avanzada), o bien le impiden realizar actividades que, a consideración popular, ya no son aptas para una persona de tal edad.

 

Algunas veces el aspecto social respecto a la ancianidad se ve reflejada por un comportamiento irresponsable, es decir, se comienza a adoptar conductas despreocupadas como enfado a esa vulnerabilidad que en esa etapa de la vida se cree está en mayor exposición (aunque la vulnerabilidad está presente en cualquier etapa de la vida).

 

Por otro lado suele confundirse la sintomatología de la depresión respecto a una crisis propia de la edad; sin embargo puede tomarse en cuenta previniendo una posible depresión. Así mismo algunas personas que se sienten amenazadas por el deterioro del cuerpo tienden a buscar actividades que se relacionan con la juventud, quizá busquen una pareja más joven; en personas que ya no tienen el mismo vigor de desempeñarse por su edad tienden a enfadarse y romper relaciones argumentando poco conocimiento de los demás para hacer las cosas a su manera, aquí entra la dependencia. Se puede padecer depresión y ser acentuado por la serie de frustraciones cuando esas conductas despreocupadas no logran vencer su vulnerabilidad.

 

Ya se mencionaba la pérdida del interés por las actividades diarias, a ese desinterés se le puede sumar las condiciones no aptas del medio para que una persona con características físicas de acuerdo a la ancianidad pueda desempeñarse.

 

Algunas consecuencias sociales de la depresión en el anciano pueden ser:

          Deprivación social

          Soledad

          Incremento del uso de los servicios de salud

          Deterioro de la realización de las tareas diarias

 

>Aspecto Educativo

La depresión en los ancianos es un problema generalizado que a menudo no se diagnostica y con frecuencia recibe un tratamiento inadecuado. Muchas personas mayores no confiesan que tienen signos y síntomas de depresión por miedo a ser juzgados como débiles o locos. Algunas de estas personas pueden estar conscientes de su depresión, pero creen que nada se puede hacer al respecto.

 

Muchos de estos pensamientos se deben a la concepción de la vejez y su inseparable acompañamiento de una depresión, que en esa misma educación se ha naturalizado y por consecuencia se minimiza, o bien se crean mitos alrededor de la enfermedad.

 

Hoy en día se considera la depresión como un estado de ánimo común, no diferenciado de la tristeza o la melancolía. Se tiene también un desconocimiento de los cuidados o tratamientos que existen para una enfermedad de tal naturaleza, del proceso, duración, severidad y posibles recaídas. Esta educación sobre “la depresión necesariamente presente en la vejez” puede ser considerada como una profecía auto cumplida.

 

 

 

3.- El trabajo del tanatólogo

 

El trabajo tanatológico se vuelve fundamental en la transición de una persona hacia la vejez o bien cuando ya está inmerso en ella, contribuyendo a prevenir un impacto mayor de una enfermedad como la depresión. Acompañar la superación de todas aquellas pérdidas que se tienen con el envejecimiento y con la vejez se dirigirá a fomentar la calidad de vida de la persona y se extiende quizá al grupo de familiares que la acompaña o personas queridas que están cerca de la persona. Se trata entonces de identificar pérdidas como la salud,  así como aquellos padecimientos que acontecen con la edad. En muchas ocasiones ésta pérdida de salud condiciona deterioro funcional con tendencia a la dependencia física y pérdida de autonomía;  así como la presencia de enfermedades crónicas.

 

Para esto, el acompañamiento desde el momento en que lo requiera la persona que transita en la ancianidad puede dirigirse desde la ocupación de contrarrestar dicho malestar con chequeo médico, con opciones de terapias alternativas, sumando la información sobre sus padecimientos de acuerdo al lenguaje que maneje dicha persona y que tanto permita involucrarse en ello. También es importante identificar pérdidas de familiares, amigos y seres queridos. Con esto se puede lograr una intervención de modo que la persona (adulto mayor) otorgue, si es posible, un nuevo significado de los hechos, de la importancia de las relaciones y en caso de que se hayan perdido definitivamente tales relaciones y necesite una elaboración de duelo se dé de forma que favorezca el bienestar de la persona. 

 

Respecto a la capacidad económica, puede considerarse como acción preventiva exponer la importancia del apoyo económico hacia los adultos mayores, ya que muchos de ellos o bien no tienen ya las condiciones necesarias para llevar a cabo un trabajo remunerado, se vieron impedidos a ahorrar o bien la serie de impedimentos (en lo social) que se presentan para emplear a un adulto mayor, otro factor más que fomenta la dependencia. Es importante decir, que para un adulto mayor afectado por la depresión que se encuentra en tratamiento, el apoyo económico en el seguimiento del mismo resulta fundamental en favorecer la calidad de vida de la persona misma.

 

Otro aspecto más del trabajo del tanatólogo es la identificar la pérdida de roles en el seno de la familia con la salida de los hijos y un papel menor del abuelo dentro de la misma. Cambios con la llegada de la jubilación, que condiciona un cambio brusco en la actividad y relaciones sociales,  resaltar la pérdida de la intimidad como factor causal de una depresión. El trabajo tanatológico deberá dirigirse siempre de acuerdo a la petición del afectado; es muy importante  que el tanatólogo se informe y si es permitido, proponga alternativas de atención, en muchos de los casos canalizando al adulto mayor con especialistas en el tema.

 

 

4.- Lugares de inserción del trabajo tanatológico.

 

4.1.- La escuela: 

Pueden elaborarse muchas propuestas preventivas educacionales respecto a la depresión en la ancianidad, pero es igual o más importante lograr un objetivo entre miles. Algo que puede ser muy práctico es proponer una perspectiva diferente sobre la ancianidad. En la escuela puede prevenirse la depresión en la ancianidad mediante la desmitificación y separación de términos, ya que esto puede transformarse en actitudes negativas con los adultos mayores, o bien pueden adoptarse actitudes en la cuáles se hace caso omiso del valor de los adultos mayores y su participación en la sociedad.

 

En la escuela es factible fomentar valores de respeto a los diferentes grupos, como lo es el de la tercera edad, así como contribuir en la sensibilización en vías de abrir un enfoque mas humano sobre dichos grupos. Para esto debe tomarse en cuenta la participación en los distintos niveles, y de toda persona involucrada. Si esto se toma en cuenta puede representar un cambio en la calidad de vida de las personas próximas a transitar en la etapa de la vejez.

 

4.2.- La casa:

El trabajo tanatológico puede enfocarse a la habilidad para cubrir las necesidades personales básicas que exigen que el paciente controle los objetos necesarios para realizar la tarea a la vez que controla su cuerpo. Esto puede prevenir en cierta forma, aspectos de la depresión (ya se habla de su origen y su naturaleza multifactorial) ya que fomenta el valor de la persona adulto mayor tanto de la familia hacia él, como de su posición y valor propio.

 

Si se señala la importancia de la independencia de actos para cualquier persona quizá haya un fortalecimiento en la prevención o bien un mejoramiento en el cuidado y tratamiento de una persona adulto mayor aquejada por la depresión, ya que la familia o seres cercanos, reflexionarán acerca de la pérdida de capacidades de la persona que transita la vejez y el sentimiento de observarse impedido a sustentar tales actividades.

 

Algunas medidas que el tanatólogo puede sugerir pueden ser: el cuidado por su alimentación, control de esfínteres, baño, higiene, arreglo personal, vestido y comunicación funcional, siempre respetando la voluntad y el valor del adulto mayor.

 

Permitir al adulto mayor que realice actividades en las cuales tenga la seguridad de que su capacidad es suficiente resulta de gran valía, por lo que mantener la autonomía se suma a las medidas preventivas respecto la depresión, por ejemplo: dejar que entre y salga del hogar con manipulación de puertas y cerraduras, por cuenta propia, caminar llevando un peso (sacar la basura), subir a una banqueta o escalerilla, moverse en la comunidad (utilizar el coche o autobús) Ir a comprar alimentos (se puede hacer por teléfono) y ropa, lavar y secar platos, cuidar vestimentas ( lavado, secado, planchado, cosido), etc.

 

4.3.- Grupos de autoayuda

Establecer un clima en el cual el enfermo se sienta comprendido por alguien más que se ve envuelto en una situación similar, el mismo hecho de conocer a otras personas es favorable porque puede proporcionar una sensación de esperanza y control sobre sus problemas, les ofrecen apoyo social para su sufrimiento y les provee un foro para compartir y adquirir información acerca de trastornos y tratamiento. La incursión de la tecnología es favorable para la participación de enfermos cuyos padecimientos impiden la asistencia a un lugar de reunión.

 

Otro tipo de grupos pueden ser aquellos en los que se compartan gustos e intereses del paciente, destrezas y en los cuales encuentre una motivación para participar. La participación recreativa en la vejez da estructura y sentido a los años posteriores a la jubilación y es el vehículo para mantener la agudeza física mental y social. Algunas de las actividades que puede realizar son: Trabajo artístico, jugar en solitario (requiere un menor esfuerzo que jugar en grupo), Jugar en grupo, juego en equipo (bolos).

 

4.4.- Hospitales

La incursión del trabajo tanatológico en los hospitales tendría que ver con un mejoramiento en la atención de la depresión en cualquier etapa de la vida en la cual se encuentra. Por lo que conseguir un diagnóstico adecuado y disponer de terapias eficaces son, por el momento, las armas más efectivas para el tratamiento de la depresión.

 

Hacer hincapié en estos aspectos así como en los de tipo social redundaría de una forma más eficaz en la calidad de vida de los afectados y supondría un menor costo sanitario, porque, en muchas ocasiones, como el enfermo desconoce los síntomas específicos, no acude a los especialistas adecuados y demanda pruebas para averiguar su estado de salud.

 

Tomar conciencia de la importancia de una terapia de mantenimiento puede prevenir recaídas del paciente logrando así bajar costos económicos, emocionales, psicológicos o bien la vida misma.

Aparte del tratamiento farmacológico o psicoterapéutico es importante promover algunos estilos de vida como: Tener pensamientos positivos, cuidar la salud física, mantener un calendario diario uniforme, reanudar las responsabilidades forma lenta y gradual, aceptarse a uno mismo. No compararse con otras personas que considera favorecidas y el seguimiento de una terapia.

 

 

 5.- Opinión personal

 

Al inicio me sentí poco motivado por realizar este trabajo, pensé que tenía un conocimiento suficiente acerca del tema de la depresión, pero cuando comencé a realizar el trabajo me sorprendí de la complejidad de enfocarlo hacia los adultos mayores.

El primer problema fue la terminología respecto a la ancianidad, las fuentes se contradicen o bien mi esquema me traiciona al no saber cual es la forma correcta de llamar a las personas que transitan la vejez.

Al explorar sobre el tema de depresión me di cuenta que la información era abundante, que mucha información era repetitiva, o bien los datos se contradecían; y que el enfoque hacia la ancianidad era limitada, claro que al tratarse de una enfermedad los criterios no pueden variar sustancialmente.

Considero que lo que explore del tema enriqueció mucho mi conocimiento sobre el tema. Reafirme que la depresión se puede detectar con el apoyo médico y familiar, así como con la disposición y decisión de volver a vivir bien. Mi punto de vista es que es importante que la propia persona dedique tiempo a sí misma para combatir este problema y organizarse eficientemente, de manera que alcance un funcionamiento óptimo en todas las áreas de su vida, esto para todas las edades y de acuerdo a las capacidades de cada quien. Por último me quedo con la idea que este padecimiento puede controlarse.

 

6.- Bibliografía – paginas consultadas

 

1.- Benassini O. ¿Por qué ya no disfruto la vida? (2007) edit. Norma. México

2.- Satir V. El ciclo vital de la familia (1993) edit. Posada. México

3.- Martínez F.  et al. Material didáctico de diplomado en gerontología (2007). México.

4.- Carlos de Gisper et al. Nuevo Manual Merck de información en medicina.cd-rom multimedia.

5.- saludalia.com/docs/Salud/web_saludalia/tu_salud/doc/anciano/doc/doc_depresion_anciano.htm

6.- www.depresion.psicomag.com/depre_en_vejez.php

7.- www.dif.gob.mx/adultosmayores/media/11.pdf

8.- http://www.respuestasaladepresion.com/causas/causas.php

9.- www.sedena.gob.mx/index.php?id_art=651

10.-  http://www.issste.gob.mx/aconseja/depresion.html

11.- http://es.wikipedia.org/wiki/Depresi%C3%B3n