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Eutanasia
Silvia Carrasco Montoya
Eutanasia
Eutanasia II

Eutanasia

 

I. Introducción

La eutanasia es un problema persistente en la historia de la humanidad en el que se enfrentan ideologías diversas.  El sólo hecho de que el ser humano esté gravemente enfermo ha hecho que en las distintas sociedades la cuestión quede planteada. La eutanasia no es algo nuevo y menos (como se cree) ligado al desarrollo de la medicina moderna.

La eutanasia no planteaba problemas morales en la antigua Grecia: la concepción de la vida era diferente. Una mala vida no era digna de ser vivida y por tanto ni el eugenismo, ni la eutanasia complicaban a las personas. Se sabe que hasta fines del siglo XIX en América del Sur existía la persona del “despenador” o “despenadora” encargada de hacer morir a los moribundos desahuciados a petición de los parientes.

Hipócrates representa una notable excepción: él prohíbe a los médicos la eutanasia activa y la ayuda para cometer suicidio.

En el presente, se sustentan diferentes opiniones sobre la eutanasia y son variadas las prácticas médicas y las legalidades en los distintos países del mundo. Muchas prácticas de los Hospicios u hogares, la medicina paliativa y los grupos de autoayuda, trabajan por la humanización en el trato con los moribundos y quieren contribuir a superar la distancia entre la vida, la muerte y las prácticas médicas.

 

II. Fundamentación teórica

Durante la Edad Media se produjeron cambios frente a la muerte y al acto de morir. La eutanasia, el suicidio y el aborto son considerados como pecado, puesto que el hombre no puede disponer libremente sobre la vida, que le fue dada por Dios. El arte de la muerte (ars moriendi), en la cristiandad medieval, es parte del arte de la vida (ars vivendi); el que entiende la vida, también debe conocer la muerte. La muerte repentina (mors repentina et improvisa), deseo de tantas personas en la actualidad, se consideraba como una muerte mala (mala mors). Se quiere estar plenamente consciente para despedirse de familiares y amigos y poder presentarse en el más allá con un claro conocimiento del fin de la vida.

La llegada de la modernidad rompe con el pensamiento medieval, la perspectiva cristiana deja de ser la única y se conocen y se discuten las ideas de la Antigüedad clásica. La salud puede ser alcanzada con el apoyo de la técnica, de las ciencias naturales y de la medicina.

Hay pensadores que justifican el término activo de la vida, condenado durante la Edad Media. El filósofo inglés Francis Bacon en 1623 es el primero en retomar el antiguo nombre de eutanasia y diferencia dos tipos: la "eutanasia exterior" como término directo de la vida y la "eutanasia interior" como preparación espiritual para la muerte. Con esto, Bacon se refiere, por una parte, a la tradición del “arte de morir” como parte del “arte de vivir”, pero agrega a esta tradición algo que para la Edad Media era una posibilidad inimaginable: la muerte de un enfermo ayudado por el médico. Tomás Moro en la Utopía (1516), presenta una sociedad irrealizable en la que los habitantes de ese país inexistente justifican el suicidio y también la eutanasia activa, sin usar este nombre.

Tanto para los habitantes de la Utopía como para Bacon el deseo del enfermo es un requisito decisivo de la eutanasia activa; contra la voluntad del enfermo o sin aclaración, la eutanasia no puede tener lugar: "Quien se ha convencido de esto, quien termina su vida, ya sea voluntariamente a través de la abstención de recibir alimentos o es puesto a dormir y encuentra salvación sin darse cuenta de la muerte. Contra su voluntad no se debe matar a nadie, se le debe prestar cuidados igual que a cualquier otro" se dice en Utopía.

Sin embargo, en la práctica, el comportamiento general de los médicos no siguió las ideas de estos filósofos: rechazaron la eutanasia externa, justificaron la eutanasia pasiva y preconizaron la eutanasia interior.

Desde fines del siglo XIX, diversos enfoques, que señalan una nueva orientación, comienzan a exteriorizarse entre los médicos y pacientes, entre las personas y la sociedad.

El darwinismo social y la eugenesia son temas que también comienzan a debatirse. En numerosos países europeos se fundan, a comienzos del siglo XX, sociedades para la eutanasia y se promulgan informes para una legalización de la eutanasia activa. En las discusiones toman parte médicos, abogados, filósofos y teólogos.

La escasez económica en tiempos de la primera guerra mundial sustenta la matanza de lisiados y enfermos mentales. El término eutanasia ha sido muchas veces separado de su sentido real. Por ejemplo, los nazis hablaban de eutanasia para referirse a la eliminación de los minusválidos y débiles (Aktion T-4). En los Juicios de Nuremberg (1946 – 1947) se juzgó como ilegal e inmoral toda forma de eutanasia activa sin aclaración y consentimiento o en contra de la voluntad de los afectados.

 

a. ¿Qué es la Eutanasia?

 

El término eutanasia deriva del griego: "eu" (bien) y "thánatos" (muerte). Es todo acto u omisión cuya responsabilidad recae en personal médico o en individuos cercanos al enfermo, y que ocasiona la muerte inmediata de éste con el fin de evitarle sufrimientos insoportables o la prolongación artificial de su vida. Cabe destacar dos datos relevantes: para que la eutanasia sea considerada como tal, el enfermo ha de padecer, necesariamente, una enfermedad terminal o incurable, y en segundo lugar, el personal sanitario ha de contar expresamente con el consentimiento del enfermo.

b. Tipos de Eutanasia

1. Eutanasia directa: Adelantar la hora de la muerte en caso de una enfermedad incurable, esta a su vez posee dos formas:

Activa: También llamada positiva o comitiva, implica la finalización deliberada de la vida por medio de una terapia encaminada a procurar la muerte. Consiste en provocar una muerte indolora a petición del afectado cuando se es víctima de enfermedades incurables muy penosas o progresivas y gravemente invalidantes; el caso más frecuentemente mostrado es el cáncer, pero pueden ser también enfermedades incurables como, la migraña, la obesidad o la depresión crónica.

Pasiva: También denominada negativa u omisiva, significa que la muerte sobreviene por omitir o renunciar a medidas que tienden a preservar la vida. Se deja de tratar una complicación, por ejemplo una bronconeumonía, o de alimentar por vía parenteral u otra al enfermo, con lo cual se precipita el término de la vida; es una muerte por omisión. De acuerdo con Pérez Varela “la eutanasia pasiva puede revestir dos formas: la abstención terapéutica y la suspensión terapéutica. En el primer caso no se inicia el tratamiento y en el segundo se suspende el ya iniciado ya que se considera que más que prolongar el vivir, prolonga el morir”

2. Eutanasia indirecta : Consiste en efectuar procedimientos terapéuticos que tienen como efecto secundario la muerte, por ejemplo la sobredosis de analgésicos, como es el caso de la morfina para calmar los dolores, cuyo efecto agregado, como se sabe, es la disminución de la conciencia y casi siempre una abreviación de la vida. Aquí la intención, sin duda, no es acortar la vida sino aliviar el sufrimiento, y lo otro es una consecuencia no deseada.

Eutanasia voluntaria. Es la interrupción de la vida de un ser tras su petición y consentimiento libre.

 

Eutanasia involuntaria. Es la que se lleva a cabo en contra de la decisión o el deseo del enfermo.

 

Desde el punto de vista moral y ético, podemos considerar las siguientes tanasias:

 

Eutanasia. Se refiere a situaciones en las que no se respeta el valor de la vida humana y por tanto se impone la muerte en la fase final de la vida.

 

Adistanacia. Coincide con el derecho a morir dignamente, y a veces se le identifica con la eutanasia pasiva.

 

Cacotanasia: Es la eutanasia que se impone sin el consentimiento del afectado. La palabra apunta hacia una mala muerte (kakós: malo)

Ortotanacia. Consiste en dejar morir a tiempo sin emplear medios desproporcionados y extraordinarios. Se ha sustituido en la terminología práctica por muerte digna para centrar el concepto en la condición ("dignidad") del enfermo terminal y no en la voluntad de morir.

Distanacia. Consiste en el "encarnizamiento o ensañamiento terapéutico", mediante el cual se procura posponer el momento de la muerte recurriendo a cualquier medio artificial, pese a que haya seguridad que no hay opción alguna de regreso a la vida, con el fin de prolongar su vida a toda costa, llegando a la muerte en condiciones inhumanas, aquí se buscan ventajas para los demás, ajenas al verdadero interés del paciente.

 

III. El trabajo del tanatólogo

a. Aspecto médico

 El ensañamiento terapéutico es un intento de retardar lo más posible la muerte, gracias a una intervención médica. A la luz de la reflexión bioética, parece que son tres los criterios  en base a los cuales podemos decir que estamos ante un ensañamiento terapéutico.

 El primer criterio es el de la inutilidad, cuando se trata de una cura que resulta del todo ineficaz e inútil: "podemos continuar, pero incluso continuando no obtenemos resultados". Cuando nos encontramos ante una situación de irreversibilidad, generalmente definida por la muerte cerebral, es verdaderamente inútil continuar.

 Un segundo criterio es el de la gravosidad, o sea de la pena excesiva a la que estaría expuesto el enfermo, el cual terminaría por sufrir de más sea físicamente, sea moralmente.

Un tercer criterio es el de la excepcionalidad, o sea cuando se interviene con medios que son desproporcionados. Este es un criterio muy relativo, que cambia con el tiempo. Cuando se verifican juntos estos tres criterios, nos encontramos ante el ensañamiento terapéutico y, desde el punto de vista moral, podemos, algunos dicen debemos, renunciar a proseguir con el tratamiento.

“ No debe jamás faltar el cuidado humano fundamental, que es el de estar presentes y de compartir de algún modo el momento de la muerte.”

 …”excluir la eutanasia no significa obligar al médico a utilizar todas las técnicas de supervivencia, que le ofrece una ciencia infatigablemente creadora. En tales casos, ¿no sería una tortura inútil imponer la reanimación vegetativa en la última fase de una enfermedad incurable? El deber del médico consiste más bien en esforzarse por calmar el sufrimiento, en vez de prolongar los más posible, con cualquier medio, con cualquier condición, una vida que ya no es plenamente humana y que va naturalmente hacia su conclusión" ( Pablo VI )

b. Aspecto psicológico

El enfrentarnos a la muerte es difícil y doloroso más aún si nuestro familiar esta en una etapa Terminal  en la que alguna de las “alternativas es la eutanasia”. Quién será el primero en proponerlo quién decidirá, a quién le corresponde.

La culpa,  la frustración, la ira  son sentimientos que aparecerán como parte del duelo.

…..”Recordemos los factores que intervienen en la actitud personal ante la muerte:

Edad: según la edad tiene diferente significado, es inaceptable la muerte de un niño, es inadmisible la muerte de un adolescente, en el viejo es más fácil de aceptarlo por el otro pero no por el mismo.

Género: el hombre tiene más dificultad para expresar sus sentimientos, para la mujer es más fácil expresar sus sentimientos.

Economía: resolución del problema económico, planteamiento de soluciones de acuerdo a las posibilidades económicas. Facilita la elaboración anticipatorio del duelo, seguros.

Cultura: concepto de muerte según su educación, experiencias personales de la muerte y del proceso de morir.

Umbral de dolor. El umbral del dolor influye en e ánimo del paciente y de los familiares.”

Estos factores se hacen más difíciles si tenemos que pensar en el recurso de la eutanasia.

c. Aspecto social.

En torno a la muerte giran todas las culturas y organizaciones sociales humanas. Así, su concepción de la muerte como fin o como tránsito, su creencia en una vida después de la muerte, en el Juicio Final. . actúan como condicionantes para la actuación de los individuos en un sentido u otro ... La idea de inmortalidad y la creencia en el Más Allá aparecen de una forma u otra en prácticamente todas las sociedades y momentos históricos.  Se deja al arbitrio de los individuos, en el marco de los conceptos dados por su sociedad, la decisión de creer o no creer y en qué creer exactamente. La esperanza de vida en el entorno social determina la presencia en la vida de los individuos de la muerte, y su relación con ella.

 

 d. Aspecto legal

La despenalización de la eutanasia no significa obligatoriedad absoluta. No se puede imponer el criterio de un conglomerado al ordenamiento jurídico de todo un territorio, por lo que el derecho debiera asegurar los mecanismos para regular el acceso a la eutanasia de los pacientes interesados que cumplan unos requisitos especificados legalmente; así como de la legalidad y transparencia de los procedimientos.

La sociedad moderna basa su ordenamiento jurídico en la protección de los derechos humanos. En este sentido, cada enfermo tiene derecho a decidir, informadamente, sobre los asuntos que pertenecen a una esfera tan privada como su cuerpo; y en virtud de esto, decidir cómo quiere seguir –o no seguir- viviendo.

La introducción del consentimiento informado en la relación médico-paciente, y para éstas situaciones, la elaboración de un documento de voluntades anticipadas sería una buena manera de regular las actuaciones médicas frente a situaciones hipotéticas donde la persona pierda total (o parcialmente) su autonomía para decidir, en el momento, sobre las actuaciones médicas pertinentes a su estado de salud.

 

IV. Lugares de inserción del trabajo tanatológico

a. La familia. El trabajo tanatológico es de acompañamiento, brindándole a la familia información muy clara sobre la eutanasia si es que esta medida  la tuvieran contemplada. Cuando se tiene a un familiar con enfermedad terminal más de una vez se ha encontrado ante este dilema: "¿debemos continuar con la terapia o ha llegado el momento de renunciar a estas terapias sofisticadas?", dejando que el familiar muera en  paz.

b. La sociedad.  Se ha pasado de una actitud de condena muy clara, precisa, fuerte, a una actitud de tolerancia en relación a los casos más graves y más penosos;  pero luego la gravedad se define en las formas más elásticas o contradictorias. Otro elemento de la eutanasia hoy se relaciona con las motivaciones interiores que mueven a pedir la eutanasia. Una de las más difundidas es la así llamada piedad ante los sufrimientos indecibles e insoportables. Pero hay otra motivación más: la de quien habla de una vida que en algunos casos no tiene valor. Otros van más lejos y piensan que los enfermos y los ancianos significan un problema gravísimo para nuestra sociedad, porque constituyen un peso, no sólo económico, sino también psicológico.

 

c. Grupos de autoayuda

“ Un grupo de autoayuda es un foro en el que se reúnen pacientes y familiares con un diagnóstico o situación similar con el fin de interactuar e informarse sobre diferentes aspectos de una enfermedad o padecimiento.   Los grupos de apoyo surgen a partir de la necesidad de los familiares de compartir experiencias afines, de tener un mejor entendimiento de la enfermedad y sus consecuencias, y de manejar dentro de un ambiente de comprensión la desesperanza asociada a diferentes diagnósticos, así como para establecer redes comunitarias de apoyo”.

“Un grupo de apoyo ofrece, tanto a los pacientes como a la familia y a otras personas interesadas en la enfermedad, una oportunidad para ampliar el conocimiento de lo que es el padecimiento y para observar que los cambios físicos en los pacientes son también cambios sociales y emocionales que conllevan a una adaptación social y a un reajuste en la vida del paciente y de la familia.  Por esto a un grupo de apoyo se invita a un experto en el tema, se tratan tópicos de relevancia como: nuevos medicamentos, investigación reciente, alternativas de tratamiento, servicios disponibles para los pacientes y los familiares, etc,”

d. Hospitales.El trabajo del tanatólogo es interdisciplinario, en los casos de enfermos terminales debe actuar como puente entre los médicos los familiares y  el paciente, tomando en cuenta  las opiniones de cada uno de los actores.

Volviendo a la definición de eutanasia: Es todo acto u omisión cuya responsabilidad recae en personal médico o en individuos cercanos al enfermo, y que ocasiona la muerte inmediata de éste con el fin de evitarle sufrimientos insoportables o la prolongación artificial de su vida, es importante saber cuando un individuo esta muerto.

Históricamente los intentos por definir el momento preciso de la muerte han sido problemáticos. Antiguamente se definía la muerte (evento) como el momento en que cesan los latidos del corazón y la respiración, pero el desarrollo de la ciencia ha permitido establecer que realmente la muerte es un proceso, el cual en un determinado momento, se torna irreversible. Hoy en día, cuando es precisa una definición del momento de la muerte, se considera que este corresponde al momento en que se produce la irreversibilidad de este proceso. Existen en medicina protocolos clínicos que permiten establecer con certeza el momento de la muerte, es decir, que se ha cumplido una condición suficiente y necesaria para la irreversibilidad del proceso de muerte.

 

V. Opinión personal

 

Con todos los enunciados explicados en la investigación anterior podremos opinar que los conceptos de juicio de valor que expone la bioética y los correspondientes al bien morir de la eutanasia han planteado históricamente debates, análisis y reflexiones de tan vasto tema, desde el tributo a la muerte de sociedades politeístas hasta la muerte como mercancía de sociedades noeliberales contemporáneas, pasando por las teológicas de la Edad Media y el Renacimiento.

 

La diversidad de visiones corresponde al proyecto civilizatorio en turno y, por lo tanto de las clases que sustenten el poder, estas le dan el significado social al conocimiento (en este caso a la vida, la ética y la muerte) que aseguren su permanencia en el poder, sin embargo el desarrollo social del hombre le a exigido rupturas epistemológicas para fundar nuevo conocimiento que lo a puesto en la cumbre de la pirámide natural.

 

Este “desarrollo” social sin limites esta exponiendo el debate de la eutanasia sólo en el ámbito de las ciencias que estudian la sociedad, sin tomar en cuenta que es parte de la naturaleza el morir, el significado de si bien o mal es una cuestión ideológica y “humanizada “ de las clases dominantes para consumo social.

 

Si queremos analizar la relación que guarda la bioética y la eutanasia desde una perspectiva científica, es necesario deslindar los prejuicios ideológicos de los “saberes” sociales (lo cual parece un problema bastante difícil de lograr), tener una apertura amplia para saber identificar los aportes éticos y morales al buen morir, tener claro que la muerte es un proceso natural y necesario, etc.

 

Expongo estos puntos de vista muy particulares, por que el otro día platicando con otras personas hablaban del problema ambiental y en especifico de la sustentabilidad urbana de nuestras ciudades y, los conceptos (ambiente y sustentabilidad) son conceptos que hoy los utilizamos para todo y que no se tenia claro su conceptualizacion, se discutía que la ciudad  de México es insustentable porque los recursos no estaban garantizados para su población y mucho menos para las generaciones futuras.

 

Entonces vino a mi mente las teorías maltusianas sobre el crecimiento exponencial de la población y que la solución (según Malthus) es detener el crecimiento de la población.

 

“Eutanasia Maltusiana”, “El problema Ambiental y la Eutanasia”, “Eutanasia y Sustentabilidad”, pero también escuche que nuestra ciudad es insustentable entonces también puede ser: “Eutanasia Urbana”, Territorio y Eutanasia” etc. Temas que pueden ampliar la investigación de tan natural y social problema.

 

Perdón pero creo que la temática parece ser extraída de una película de ficción pero en esta hipé realidad que vivimos hoy, cualquier vivencia supera a la ficción.

 

 

VI Bibliografía

 

El hombre en busca de sentido, Víctor Frankl, Herder.

Ecología y Capital. Racionalidad ambiental, democracia participativa y desarrollo sustentable., Enrique Lefft.

Siglo XXI editores. 1986.

 

Marx y su concepto del Hombre, Erich From, Fondo de cultura Económica. Serie popular Era. Edito. Alianza. 1962.

 

Departamento de grupos de apoyo

Calidad de vida y bienestar personal

Francisco Paz Rodríguez

Norma Betanzos Díaz

I. N- de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suárez

 

www.ced.uab.es/jperez/pags/polpob/temaspolpob/eugenismo.htm

 

s.wikipedia.org/wiki/Catástrofe_maltusiana - 21k -

 

www.monografias.com/trabajos15/tanatologia/tanatologia.shtml - 41k -

www.clarin.com/diario/2006/09/26/um/m-01278773.htm

 

 

 

Autora: Silvia Carrasco Montoya

Alumna del Diplomado en Tanatología CEDEHC

Sede: Hospitalito “Gustavo Guerrero” Generación 2008 - 2009