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VIVE
Fátima Nayeli Ruiz Aguilar
VIVE

VIVE

Fátima Nayeli Ruiz Aguilar                                               

 

            Vivir… todos vivimos a diario, pero ¿realmente VIVIMOS? En ocasiones las personas que saben que van a morir por alguna enfermedad crónica, son las que realmente VIVEN, disfrutan cada instante, cada amanecer, cada puesta de sol, valoran una sonrisa, disfrutan del aire que respiran todos los días, cada día como si fuera el último y a sus seres queridos les demuestran su cariño a diario, en cada oportunidad que tienen, aún a pesar de su padecimiento de su sufrimiento físico, se convierten en seres maravillosos que nos dejan huella, nos enseñan a ver que a pesar del sufrimiento físico se puede ser FELIZ y hacer feliz a los seres que les rodean.

Todo esto, lo aprendí de un ser querido, que a pesar de tener una enfermedad crónica que le costó la vida, siempre fue alegre, luchó por las necesidades de otros, más que por las suyas propias…lamentablemente yo no estuve cerca de ella como hubiera querido, pero su entereza física, emocional y espiritual, nos enseño a los que la conocimos que no debemos dejar pasar el tiempo para decirle a tus seres queridos lo que sientes por ellos, lo importante que son para ti, una llamada a esos seres queridos que están lejos muchas veces es suficiente para demostrarlo.

Ella quería lograr una unión familiar, que los primos fueran unidos, a pesar de las diferencias que pudieran haber entre los padres, o la distancia, el trabajo, etc.…al fin lo logro, nos reunió, en su funeral, jamás asistí a un funeral más concurrido, no solo por familiares sino de toda la gente a la cual ayudo en el trascurso de su corta vida, en todos dejo una huella, nos enseño que a pesar de todo debemos disfrutar de la vida; aprender a vivir a pesar de las discapacidades, de la enfermedad, del dolor físico, luchar hasta el final.

 

No esperemos a mañana, hoy es el tiempo, para hablar, para escuchar, para demostrar a nuestros seres queridos lo que sentimos por ellos.

 Abrázalos y bésalos,  ya que tus palabras  “en la lápida escrita no lo podrán leer”.

 

 LIZ…UNA LECCION DE VIDA JUSTO CON SU PARTIDA