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Los duelos de una madre
Adrian González Márquez
Los duelos de una madre

LOS DUELOS DE UNA MADRE, CREAR, DAR, CRECER PARA DEJAR IR

Adrian González Márquez

 

Mayo mes de celebrar a las madres, momentos de fiesta, halagos, reconocimientos, regalos llenos de amor y cariño, regalos unos muy sencillos y otros ostentosos, las tiendas a través de los medios de comunicación no cesan de exaltar las características de la madre y por qué regalar desde un electro doméstico hasta un auto o bien una elegante y suculenta comida, y todo ello para halagar a la consentida de la casa. Sin embargo más allá de la fiesta y los regalos hay un ser humano que todos los días es muestra de entrega incondicional.

 

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, así como diversos diccionarios y los buscadores más famosos en internet definen a la madre como “Hembra que ha parido” o como “hembra respecto a su hijo e hijos”, sin embargo esta definición aplica a toda hembra sea o no humano. Si nosotros pretendiéramos explicar por definición lo que es una madre, estas definiciones ambiguas se ampliarían de tal forma que no tendrían espacio para escribirse, pero, esta misma definición escrita por una madre explicaría no solamente lo que es ser madre sino lo que significa serlo.

 

Es común escuchar que “una madre lo da todo por sus hijos”, pero, en ese dar, está el dejar de la misma madre, así durante todo el proceso desde la fecundación, hasta que el o los hijos abandonan el hogar y mas allá, ser madre, se acompaña de una constante serie de duelos, los cuales en muchas ocasiones, no son identificados ni acompañados.

 

La gestación, el primer momento de duelo que es posible identificar en el recorrer de ser madre, la mujer está dispuesta por ese amor, por convicción y por su propia condición de mujer, dejar la libertad que le da su cuerpo, está dispuesta a dejar su imagen para adquirir la que el propio desarrollo del embarazo le generará, los obstetras definen en la etapa del embarazo un momento de depresión, desde el punto de vista del tanatólogo (a), podríamos entender este periodo como la respuesta a esas pérdidas que la madre enfrenta; el parto y puerperio es otro momento del proceso de duelo que una madre suele pasar, la salida del hijo(a) del seno materno vuelve a reavivar los sentimientos de pérdida y con ello la expresión de las mismas, suele ocurrir que se relacione la tristeza y el mal humor de la parturienta con la supuesta competencia entre ella y el recién nacido por la atención de la familia, pero este podría ser considerado el segundo momento de perdida, se pierde peso, la mujer experimenta sensación de vértigo al restablecerse el eje central de la columna vertebral, se ha experimentado la invasión a su intimidad por una serie de personajes que la han apoyado en el parto, pero que finalmente invadieron su intimidad, se pierde temporalmente el estado de salud, y sin embargo y a pesar de las múltiples manifestaciones de duelo solo se atina decirle a la madre que “es normal”.

 

Pasara el tiempo y la madre con entereza y cariño que solamente una madre es posible dar cuidará de su hijo(a), pero inequívocamente vendrá una nueva etapa de dolor y duelo, el momento de la vida escolar del hijo, la partida al Jardín de niños, como aplicar el regresar a una capitulo de cualquier película, todos los años, es posible ver en la puerta de un Jardín de niños a una madre llorar, y nuevamente se experimenta las sensaciones de pérdida, el estado de ánimo de la madre cambia y en los primeros días, este cambio es notorio y hasta criticado por los demás, “ya se te pasará”, “no pasa nada”, frases que acompañan este proceso, pero ninguna que pueda apoyar este proceso y sin embargo con los días se asume este y en apariencia la mujer se sobrepone a este momento de duelo, la vida escolar del hijo continuará y la estabilidad emocional con relación al hijo regresará, sin embargo, la madre continuara en su experimentar de duelos como parte de la dinámica de ser madre: el partir a estudios superiores, darán a la madre una nueva sensación de estas pérdidas, incertidumbre, temor de lo que podrá ocurrir y el distanciamiento que en ocasiones lleva al hijo(a) a dejar completamente el hogar, provoca en la madre un duelo mayor a los que anteriormente ha experimentado, aunque estos duelos no son patológicos y no incapacitan a la madre en su relación con los demás, este último es uno de los más contundentes, pues deja en claro el inicio de una separación definitiva del hogar, el matrimonio del hijo llena a la madre de certidumbre, pero no por ello deja de experimentar una nueva pérdida, se es consciente del paso de los años, de lo cíclico de la vida y de esos incontrolables duelos que en la labor de ser madre se deben vivir.

 

Hoy que festejamos a las madres, pregúntate en que proceso está la tuya o bien tu esposa o compañera. Un ramo de flores, un teléfono móvil, una lavadora, un auto o algún otro regalo pueden no ser el valor total de lo que una madre ha dado. Hijo, amala, cuídala, compréndela, escúchala y en el final de sus días agradece por todos esos momentos en que en silencio te mostró su amor, a pesar del dolor y los sentimientos que experimentó.

Dale a tu madre hoy la alegría de vivir, has de sus días una aventura y que esa aventura le permita cumplir con su misión en la vida. “El duelo de una madre es la alegría de un hijo”

 

 

Con cariño para todas las madres.