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Dejan de lado efectos de la inseguridad
http://www.frontera.info/EdicionEnLinea/Notas/Noticias/11102011/547124.aspx
Dejan de lado efectos de la inseguridad

Dejan de lado efectos de la inseguridad

La violencia se ha infiltrado en la sociedad y ha cambiado la vida de los mexicanos, al punto de considerar normal vivir estresado y en una casa enrejada, esto y más concluye un panel de expertos sobre cómo ha modificado la vida por la guerra contra el narcotráfico.

La violencia desatada en México en los últimos años ha dejado una herida abierta en la sociedad mexicana, una herida que se abre cada vez más cuando las estrategias para combatirla se han quedado en la superficie, atendiendo a apenas una de las tantas caras de este problema: El crimen organizado, desdeñando la raíz del problema que apunta hacia un sistema económico profundamente desigual en donde el desempleo, marginación e impunidad son la moneda de cambio.


Con el propósito de desentrañar cómo los efectos de la violencia se han filtrado en la vida cotidiana de los mexicanos, Frontera convocó a un panel con expertos en sicología, criminalística, derecho, sociología, antropología y Tanatología, que desde su experiencia de trabajo hablan de los efectos de la violencia en el día a día.

Acostumbrarse a la violencia en sus diferentes manifestaciones y tomarla como algo natural es una de las aristas que los expertos escudriñan, la profunda desigualdad social en la que el Estado mexicano no ha logrado abatir el rezago en el empleo, especialmente en un importante sector de la población joven.

Acostumbrarse a la violencia tiene un precio y la sociedad lo está pagando, los padres son cada vez más violentos, se descargan con los hijos y éstos a su vez con sus compañeros de escuela.

“Como efecto dominó nos trasformamos en una sociedad irascible, estresada, donde la vida familiar se ha trastocado, el nuevo código de convivencia rebasa los límites físicos y emocionales del otro sin el menor pudor, sin el menor remordimiento porque ser violento ya es normal.

“Lo preocupante es que los maestros ven en los juegos violentos algo cotidiano”, dijo Victoria Castillo Sotelo, catedrática de Cetys Universidad. Y entonces detener esta escalada parece una labor titánica, aunque se puede.

“El criminal está tomando protagonismo, tanto que las nuevas generaciones de menores delincuentes tienen como modelo a seguir el ser como los criminales más famosos, en tanto que como sociedad la violencia nos ha llevado a aislarnos, a construir ‘privadas’, a enrejar las casas y poner dobles chapas a las puertas.

“Ciudades donde la vecindad ya no es sinónimo de amistad y apoyo sino del extraño que está junto a mí”, apuntó el criminalista Marco Antonio Hermosillo.

La pobreza también es una forma de violencia, apuntó el antropólogo y defensor de derechos humanos Víctor Clark Alfaro, y se transforma en violencia intrafamiliar, pandillerismo, migración, consumo de drogas.

Y aunque las autoridades nacionales y locales digan que la violencia disminuyó sólo es apariencia en lugares donde la élite política, económica y la clase media transitan, pero se ha recrudecido en la periferia.

“Estamos en medio de un volcán donde las condiciones económicas y sociales son la lava. Es la organización ciudadana y la cohesión social”, según Clark Alfaro, “la salida más viable frente a un Estado cuyas políticas erráticas no han dado resultado”.

El Estado le ha fallado a la sociedad porque se ha visto incapaz de proporcionar una de las necesidades básicas: La seguridad, y lo ha hecho porque hay una impunidad galopante en México y un vacío jurídico que chapuceramente los legisladores han maquillado imponiendo más años de castigo a delitos de alto impacto como el secuestro, dijo el experto en Derecho y catedrático de la UABC Benigno Licea González.


“A este País no le hacen falta más años de cárcel para sus delincuentes, le hacen falta instituciones que hagan cumplir la ley; porque de nada sirve poner más años si el malhechor sabe que con influencias o dinero se puede librar de ello”, precisó Licea González.

Y en medio de este fuego cruzado las víctimas del delito, y más los dolientes que han perdido a un ser amado de forma violenta, están en el completo abandono, señalados incluso por la sospecha de que su ser querido pudo estar en “malos pasos”.

“Sin la visión institucional que los acompañe y apoye, su dolor se transforma en un duelo patológico, en un enojo que genera más violencia”, señaló la sicóloga y experta en Tanatología Socorro Ceja.

Ante este panorama, aseguró el investigador del Colef José Manuel Valenzuela, la sociedad se siente vulnerable, atrincherada en sus casas.

Sumando la poca credibilidad que tienen las instituciones y lo poco que ha logrado el Estado por dar certeza de empleo a millones, la esperanza parece estar siendo erradicada, dijo.

“Está creciendo, lamentablemente en nuestra sociedad, la posición de personas que apuestan por la solución de justicia por propia mano y lo que sería la construcción de la paralegalidad como forma de resolver los grandes problemas que estamos viviendo”, concluyó el experto.