Alumnos

-Artículos.
-Testimonios.
-Investigaciones Finales.
-CoNéCtAtE.

 
De la butaca al escenario
Paulina Márquez Ulloa
De la butaca al escenario

DE LA BUTACA AL  ESCENARIO

 

El escenario es grande, los asistentes exigentes, sedientos de saber, las butacas son pequeños espacios que contienen el mundo que pretendemos engrandecer con aquel actor/actriz que viene a representar un pasaje de la vida que ansiamos conocer y el actor es también un aprendiz de ustedes, de nosotros, de la vida.

 

Sentada en la butaca donde aprendí tantas cosas de Tanatología miré aquel escenario en el que pronto me habría de parar y sería ahora yo, quien hablaría a las personas que hoy ocupan el lugar que con tanto amor mis compañeros y yo llenamos un año atrás.

 

Un mes antes me senté en esas maravillosas butacas donde llevé los 14 módulos, recordando cada momento como si estuviera allí nuevamente: la vez que lloré, reí, cuando levanté mi mano y con el corazón saltando al millón hice la primera, segunda, tercera… enésima pregunta, aprendiendo cada vez más a no temer a mi ignorancia y vencerla con mi inquietud…  inquietud que me llevó a un aprendizaje mayor.

 

Ese día, veía a los alumnos que ahora yacían en nuestros lugares, otros rostros, otras formas de pensar, otras necesidades, el grupo muy diferente al que yo pertenecí. Los temores no tardaron en hacerse presentes, sobretodo el temor a no ser; ni dar lo que ellos esperaban. Allí supe que la Paulina que hacía poco más del año estaba sentada en la butaca que hoy veía de frente, había cambiado y estaba enfrentando un reto mayor, y también haciendo un sueño realidad. Y entonces recordé aquel escrito que hice a CEDEHC, todo aquello que representó en mi vida: confianza, excelencia, dedicación, entrega, humildad y corazón… ¡Dios, cuanta responsabilidad!, ahora yo tenía la oportunidad de ser eso que tanto admiré en mis maestros y maestras.

 

Fui un ser humano, que sintió la clase, a los alumnos, que dio lo máximo que tuvo para dar, y que si dejé en alguno de ellos algo diferente en sus vidas fue el logro máximo de mi vida. Ellos engrandecieron mi inquietud de saber más, de prepararme aún más, de seguir en este camino, de llenarme de vivencias para que la próxima ocasión que esté frente a otro grupo de personas el compartir sea el idioma que predomine, me enseñaron que uno no nace sabiendo, que lo aprende haciendo y que mis primeros pasos estuvieron llenos de enseñanzas que solo ellos podrían darme.

 

No cabe duda que el haber sido estudiante y ahora ponente son aprendizajes invaluables, el ponente también viene a aprender de cada uno de nosotros como estudiantes,  el aprendizaje que se vive en este Centro es bidireccional.

 

Con esta experiencia aprendí a no temerle a las nuevas oportunidades, a decir “sí”, si así lo siento, a que equivocarme no es malo, que se vale pues es indicio de que aún hay mucho por conocer, que estar parada frente a un grupo dista mucho de ser parte del grupo y que sin duda es algo que amo hacer.

 

Mi vida fue impactada por CEDEHC, hoy es impactada por mis estudiantes y quizás algún día impactaré la vida de alguien más… o quizás ya lo hice…

 

Paulina Márquez Ulloa