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A mi padre antes de que amanezca
Malti María Arce Luna
A mi padre antes de que amanezca

A mi padre antes de que amanezca.

El día de hoy decidí expresarte, aquello que con hechos no es suficiente.

Desde el día que nací, me cargaste en tus fuertes brazos, me arrullaste y entre pequeños besos me dijiste que era tu pedacito de cielo. Miraste con ojos embelesados a la que con esfuerzos sobrehumanos me trajo al mundo. Tu corazón descansó al saber que estaba sana y completa.

Al pasar los años te preocupaste por mi seguridad y educación, juntos cantamos las canciones que aprendí en el kínder, repasamos las tablas de multiplicar de la primaria y los primeros verbos irregulares en inglés al entrar a la secundaria. Tú sabías mucho y lo que no; me invitabas a aprenderlo, siempre me apoyaste dándome la mano y no dejándome caer;  pero al final viéndome ya como la señorita en la que me iba a convertir. Al principio tuviste dificultades para aterrizar que ya no era más una niña, que tenía novio y que ahora mis necesidades eran otras.

Hubo desacuerdos y peleas por quién tenía la última palabra, más al final de toda pelea comprendíamos que no pudimos dejar de ser: yo tu hija y tu mi padre.

Siempre te vi como un ejemplo de disciplina y amor, un hombre trabajador y comprometido, ocupado y serio pero que no descuidó sus deberes de padre. Bien dicen que criar hijos no es fácil pero, ¿qué tarea que brinda frutos maravillosos lo es? Nadie te enseña a regañar, a corregir, a aguantar ni mucho menos a amar como progenitor.

Mucho ensalzamos la facultad de educar el cuerpo, pero educar el alma es dar vuelta a la hoja, es suprimir castigos y abrazar derrotas.

Hasta hoy tu papel como padre no fue solo enseñar y aprender, también fue el doler y sufrir mis propios fracasos, mis anhelos marchitos; aunque detrás de eso hubo felicidad y orgullo por lo que soy capaz de lograr.

Todo es más sencillo cuando cuentas con la mano que no te deja flaquear, la mano que alguna vez sostuvo tu espalda al andar en bicicleta, te abrazó cuando rompiste con tu primer novio, te aplaudió en tu primer trabajo. Y aunque sé que mi camino es apenas unas cuantas baldosas sin alinear, que el tuyo está terminado y que las baldosas se pierden en el horizonte, este aprendizaje irá de la mano del tuyo hasta que nuestro existir acabe.

Aún faltan muchos días por celebrar momentos juntos y unos poquitos para el día del padre y por eso antes de que llegue ese día, antes de que amanezca, antes de que te deje para formar mi propia familia y muchos antes de que alguno de los dos muera,  quiero llorarte, abrazarte, besarte y amarte por todo lo que en mi vida has dejado y dejarás.

Te amo Papá

Tu hija

Malti María Arce Luna, D.F. 2011