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Te lo digo de Madre a Madre
Lic. Virginia Perea Bonilla
Te lo digo de Madre a Madre

Te lo digo de madre a madre

 

… Y ahora me escucho repitiendo cada palabra que me decía mi madre y que juré jamás decirla. Es maravilloso como la vida te recuerda cada una de tus promesas y cada una de tus equivocaciones,  cuan equivocada estaba cuando me prometí con toda mi fe jamás ser como ella… como mi madre, esas promesas que vienen de tus más hondos enojos en la adolescencia donde luchas contra la incomprensión mundial, pidiendo a gritos tu propia libertad de tan castrantes límites que te han impuesto.

Después de esa arrebatada etapa llamada adolescencia “maduré” un poco más, mi habitación aún decía “prohibido pasar” en tu propia casa, había más independencia,  ya empezaban las fiestas o  las salidas en las noches y las llegadas en la madrugada, el primer novio formal, mi primer auto y mi constante” Ay mamá  ya soy grande yo se me cuidar”. También llegó el primer trabajo y por lo tanto mi primer sueldo. ¿Cómo no te rinde el dinero mamá? ¡Si ve lo que gano y a mí sí me alcanza! Claro aún vivía en tu casa y mi dinero era mi dinero.

Y llegó aquel día que me despedí de ti y salí de casa, viví mis sueños, mis propias experiencias, y empecé a tomar decisiones sobre mi futuro. Empecé a ser mas consiente de buscar un trabajo más estable y formar una familia. Y así transcurrió el tiempo hasta que llegó el regalo más maravilloso de mi vida: mi hijo.

Mamá hoy no te hablaré de las emociones, miedos, responsabilidades y todo aquello cuando nació mi hijo, porque tú ya lo sabes, ¡LO VIVISTE CONMIGO!

Te lo digo de madre a madre:

Gracias por la labor tan bella que hiciste con cada uno de tus hijos, amarnos de manera tan entregada y tan poco reconocida.

Gracias porque secaste cada una de mis lágrimas cuando más lo necesitaba, por cada abrazo y cada beso, por cada palabra llena de amor.

Gracias por formar el carácter que tengo y que aguantaste un sin número de veces.

Gracias porque me enseñaste a ser independiente y autosuficiente, porque te despediste de mí con una sonrisa en los labios aunque tu corazón sentía tristeza.

Gracias por perdonar y enseñarme que el rencor solo dañaba.

Gracias por un mil cosas más.

Mamá, cuando me ves con mi hijo y esbozas una sonrisa, sé que te sientes orgullosa de que cada momento como mi madre valió la pena. Porque te lo digo de madre a madre: no hay más demostración de amor puro, que la satisfacción de que ver que nuestros hijos amen a sus hijos, como nosotros les hemos amado.

Te adoro mamá

¡¡¡Feliz Día!!!

 

Lic. Virginia Perea Bonilla