Alumnos

-Artículos.
-Testimonios.
-Investigaciones Finales.
-CoNéCtAtE.

 
Se puede rectificar el camino
Rosalva Hernández Servín
Se puede rectificar el camino

Se puede rectificar el camino

 

Al paso del tiempo muchas cosas se vuelven una rutina, el trabajo no está exento de esto, sin embargo hay profesiones en las que no podemos permitir que esto suceda, el trabajar con seres humanos no es cosa fácil, se requiere de una constante preparación profesional que incluya  ética y humanística.

Tengo seis meses estudiando el diplomado de Tanatología esto me ha llevado a una serie de conflictos y reflexiones. Creía tener muy firmes ciertas posturas respecto a dilemas éticos y Bioéticos, en este  tiempo me encuentro reubicando y tratando de poner en claros ciertos conceptos. Por esto me detengo, hago un alto en mi carrera profesional, son veinte años, haré que esta experiencia me de lo necesario para rectificar los aspectos que  sobre mi conducta y trato hacia el paciente deban ser corregidos, y así encontrar la razón que me permita entender  el por qué y en qué momento la educación y promoción de la salud pasa a ser una agresión, porque cuestionar la decisión de una paciente en embarazarse aún a costa de poner en riesgo su vida, porque no darle la importancia de perdida en una situación de un aborto  y en qué momento se trasgrede esa frágil línea del derecho a la individualidad y decisión personal de nuestros pacientes.

Es triste ver que los profesionales recién egresados no aplican esos principios éticos y de humanidad que debieran ser característica indispensable de este tipo de profesionales. Tal parece que el exceso de trabajo crea una barrera de comunicación, aunado a la burocracia del sistema, afectándose en general las  relaciones con el paciente, familiares, y aún con los compañeros de trabajo. Esto de ninguna manera debiera ser un factor de justificación para el trato que recibe el paciente.

La interrogante ya está planteada, ahora el reto es de qué manera retomamos el camino de ética y humanidad indispensable, no sólo hacia nuestros pacientes sino a nuestro propio y muy personal que hacer. Los roles que nos tocan vivir a lo largo de nuestra existencia no son únicamente los que nos corresponden a nuestra vida profesional, llega el momento en que somos despojados de la armadura que nos ponemos y nos convertimos en seres humanos y recibimos el mismo trato y la misma actitud que hemos proporcionado. Esto es lo que hemos olvidado, es la esencia de nuestro origen y nuestro fin de lo que nos hemos apartado. Ser un profesional es solo ser una persona que tuvo tomó y aprovechó la oportunidad que la vida le ofreció, ser un paciente es simplemente el hecho fortuito e involuntario de padecer una enfermedad.

 Esto es solo el principio del camino,  para que se considere andado será cuando haya logrado  crear la necesidad de modificar las actitudes de las personas, que nos dedicamos al cuidado de la salud.

 Rosalva Hernández Servín, Querétaro 2011