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¿Cómo evitar la muerte de un niño?
Dr. Gregorio Zúñiga Villanueva
¿Cómo evitar la muerte de un niño?
COMO EVITAR LA MUERTE DE UN NIO

CMO EVITAR LA MUERTE DE UN NIO?

 

Si estuviera en nuestras manos el poder salvarle la vida a un nio, quin se rehusara a hacerlo? Acaso existe alguien que pueda ser capaz de matar a un nio sin sentir algn tipo de remordimiento? La respuesta a estas dos preguntas parece lgica y automtica: nadie. Sin embargo, miles de nios mueren poco a poco y da a da en nuestras propias vidas. Somos testigos inadvertidos de millones de muertes infantiles mientras nadie intenta siquiera el mnimo esfuerzo para poder detener esta masacre. Hemos sido educados a esperar estas muertes, observarlas de manera natural y muchas veces se nos alienta a que nosotros mismos seamos los verdugos y mercenarios.

 

Basta, ha sido suficiente! No debemos tolerar ni un minuto ms que sigan desapareciendo tantos nios en estos tiempos tan difciles. Todos tenemos la oportunidad de salvar a un nio, evitar que muera. Tenemos la capacidad de mantener vivo a ese nio que tanto queremos, ese nio que con frecuencia olvidamos, que se nos obliga a olvidar, estamos hablando de nuestro nio interior.

 

Hay que aclarar que existe una gran diferencia entre mantener vivo nuestro nio interior y tener una actitud infantil. Muchas personas confunden estos dos conceptos y piensan que se tratan de sinnimos cuando son cosas completamente diferentes. Una actitud infantil lo nico que refleja es una falta de madurez ante las responsabilidades y actividades que se realizan como adulto. El nio interior es la chispa que nos mantiene disfrutando la vida da con da.

 

Y que no es esto mismo lo que promueve la Tanatologa? Vivir la vida, disfrutarla, valorar los pequeos detalles, sorprendernos con la naturaleza, mantener la capacidad de asombro, rernos, confiar, aprender de todo lo que nos rodea y sobre todo compartirlo son caractersticas que precisamente se promulgan dentro de la Tanatologa pero que tambin, cada uno de nuestros nios interiores tienen.

 

Por qu, entonces, si nuestro nio interior tiene tantas cualidades dejamos que muera? Vivimos en un mundo que nos arrastra a la competencia, al trabajo desgastante y tendemos a deshumanizarnos fcilmente. Nuestros nios interiores mueren por que permitimos que la cotidianidad y las actitudes maduras se apoderen de nuestra esencia.

 

Es necesario que lo recuperemos lo ms pronto posible. Dejemos escapar nuestra creatividad e imaginacin! Abramos nuestros corazones a quienes nos rodean, volvamos a realizar aquellas actividades que tanta alegra nos producen: jugar, leer un chiste, ver dibujos, colorear, ensuciarse, ir al parque, ver las estrellas, rodearse de nios, soar, lo que sea!

 

No hay mejor placer que encontrarse a alguien que tambin lleva a su nio interior a flor de piel. La alegra se contagia, se potencia. No hay que ser ms que nosotros mismos en nuestra ms pura esencia.

 

Busquemos en nuestro interior y hagamos caso a esa vocecilla que est pidiendo a gritos expresarse. Esa vocecilla de la inocencia, de la humildad, de la alegra. Invitemos a quienes nos rodean a que nos presenten su propio nio interior, invitmoslos a compartir la felicidad y tranquilidad que se genera al volver a ser uno mismo.

 

La muerte de nuestro nio interior es la nica muerte que se debe de evitar a toda costa y est al alcance de nuestras manos hacerlo. El mundo necesita de nios internos para ayudar a disminuir el impacto de las tragedias que se viven actualmente. Debemos de volver a sonrer, creer que todo es posible, apasionarnos por la vida y defenderla. Es una va adecuada para construir un mejor futuro.

 

Si queremos ser mejores seres humanos ser un requisito llevar en todo momento y en todo lugar a nuestro nio interior. Dejarnos sorprender de todo lo que nos puede ensear todava y ver la vida a travs de esos ojos mgicos que nos permiten encontrar la felicidad hasta en los rincones ms escurridizos.

 

Para poder vivir la Tanatologa como un estilo de vida ser necesario que no dejemos morir a nuestro propio nio interior y que lo invitemos a que nos acompae a lo largo de toda nuestra vida para que nos ilumine el camino como slo los nios saben hacerlo.

 

Dr. Gregorio Ziga Villanueva