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La espiritualidad dentro de los cuidados paliativos
Psic. Maribel Cruz Vera
La espiritualidad dentro de los cuidados paliativos

Psic. Maribel Cruz Vera

Alumna del Diplomado en Tanatología

Sede Villahermosa, Tabasco.

Generación 2009-2010

 

La espiritualidad

 

El doctor Benson es uno de los pioneros en Estados Unidos sobre investigaciones en enfermedades y oración. Los resultados que ha obtenido en este rubro son: a los pacientes que se les hizo oración aunque no se les conociera, evolucionaron mejor que a los que no. Esto nos hace pensar que con la certeza de la muerte, el ser humano recurrirá a la fe en un Ser Superior y en un mundo mejor para poder morir en paz. Sin importar la religión, credo, raza, cultura, edad, sexo, etc., ante la adversidad, todo se reduce a la ausencia o presencia de Dios en nuestra vida y en nuestra muerte.

Los médicos, al momento de salir de la carrera, llevan tatuado en su cerebro profesional el salvar vidas y cuando llegan a la práctica se dan cuenta humildemente que no todo depende de ellos y su conocimiento, sino que va implícito el creer que no pueden sanar. La resistencia es un mecanismo de defensa ante la frustración de la enfermedad, el dolor y la muerte. Porque dentro de su chip de formación no les advirtieron del sufrimiento ante las constantes pérdidas de las vidas de sus pacientes. Por eso es necesario el reaprendizaje y volver al fortalecimiento de la religión. Se dice que Dios es el mejor médico de cuerpos y almas. Al aplicar este pensamiento como prestador de servicios de la salud, nos podremos a abandonar en ese Dios y transmitirle al paciente y sus seres queridos el amor a la vida y a la muerte.

Dentro de la sociedad actual y debido al vertiginoso ritmo de vida y los avances tecnológicos, existe una gran confusión sobre el tema de la espiritualidad y una disminución de su práctica en todos los niveles y por todo tipo de personas.

En los años sesentas se plantearon las bases de la atención paliativa, se indicó a la comunidad hospitalaria la necesidad de integrar el área espiritual dentro de sus acciones en los pacientes terminales y sus familiares, porque la falta de ella tiene como repercusión dentro del sistema de salud y familiar un sufrimiento adicional de: apatía, dolor, ansiedad, angustia, soledad y sobre todo miedo a la muerte. No se pueden ejercer la asistencia paliativa sin espiritualidad porque va a ser precisamente ella la que sostenga al equipo de salud y por ende al paciente y sus familiares, para que no potencialicen los sentimientos de vacío interior y desesperación en situaciones límite muy dolorosas como es el proceso del acompañamiento de un enfermo mortal.

Al descubrir, atender, diagnosticar, cuidar y acompañar al ser humano en este proceso, es necesario percibirlo como una unidad pluridimensional, apoyándonos en las corrientes filosóficas, psicológicas y teológicas se le brindará la ayuda holística que lo fortalecerá en el camino de la enfermedad.

La atención integral que se le ofrece en los Cuidados Paliativos, tiene que ver con la biografía, la biología, la patología, psicología, la tanatología y la espiritualidad de cada enfermo.

Cuando hablamos de espiritualidad, nos referimos a todas las percepciones internas, sensoriales, de conciencia, de percepción con uno mismo en el universo. Es un ejercicio personal de introspección que se percibe, se siente y se transmite con nuestro pensamiento, lenguaje, acciones, actitud, propósitos y determinación entre otros y cuando estamos al final de la vida de perdón, reconciliación, afirmación de valores, humildad y abandono. La mayoría de las veces no somos conscientes de estas manifestaciones. Emergen de forma inconstante o permanente como consecuencia de una situación grave. La espiritualidad es una experiencia personal e íntima que se puede expresar o no dentro de una religión.

La dimensión espiritual es una acción noble y trascendente de la persona que se experimenta desde lo más profundo de su ser para encontrarle un sentido a la vida y la trascendencia al momento de morir.

¿Para que darle este apoyo espiritual al desahuciado dentro de los Cuidados Paliativos?

Para ayudarlo a abrir la puerta secreta e íntima de un mundo desconocido en donde encuentre el significado último de las cosas y entre al espacio sagrado de la fe.

Las tres dimensiones principales que conforman al ser humano: cuerpo, mente y espíritu, van unidas intrínsecamente e influyen cada una en las otras, formando un todo dentro y fuera de él. Al funcionar positivamente en conjunto se logra el equilibrio. Cuando una de ellas no funciona adecuadamente afecta a las demás, pero cuando la dimensión espiritual influye negativamente las otras se resienten y desgastan paulatinamente.

Pero esta dimensión, como forma parte de una estructura sistémica del ser humano, interactúa con las otras dimensiones formando un todo, de modo que cuando esta dimensión funciona positivamente, también influye positivamente sobre las otras tres. Y todo lo contrario, cuando esta dimensión influye negativamente, las otras dimensiones se resienten. Sólo la dimensión espiritual le dará respuesta a las preguntas emocionales que surgen ante un diagnóstico terminal ¿Por qué a mí?, ¿Qué he hecho?, ¿Qué estoy pagando?, ¿Cómo le voy hacer?, a través del alimento de la fe para seguir luchando contra la enfermedad y sus miedos y poder crecer como ser humano.

¿Cómo ayudar en la asistencia paliativa a fortalecer la dimensión espiritual? A través de atenderla, acompañarla, comprenderla, despertarla, orientarla, apoyarla, se va logrando un cambio de actitud en donde se ve a la enfermedad como una aliada y se logra la colaboración del enfermo, que da como resultado la calidad de vida y la autonomía aún en los últimos momentos para tener una muerte digna. Y a sus familiares en el acompañamiento del duelo, para ir sanando poco a poco la culpa y el sufrimiento que se hayan generado durante la enfermedad y después de la muerte.

¿Cómo lograr la espiritualidad dentro de los Cuidados Paliativos?

A través del respeto de cada religión, credo, cultura y etnia independientemente de las que profese el personal de salud; detectando las necesidades espirituales de cada persona; contactar con la persona adecuada en la dimensión espiritual; brindarle la atención holística, entender que cada persona tiene su tiempo y su espacio de las prácticas espirituales y ser humano y sensible ante el dolor por la enfermedad y la muerte.

Actualmente existe una carencia curricular de los profesionales sanitarios de la práctica espiritual. La calidad de servicio dentro de los Cuidados Paliativos, dependerá de la atención, cuidado, acompañamiento, diagnóstico y abordaje de la dimensión espiritual. Para ello será necesario que los equipos multidisciplinarios integren dentro de su formación interna y práctica de salud la dimensión espiritual y así cumplir con la normatividad de salud pública en la mayoría de los países de la asistencia integral, humana y de calidad en el área de los Cuidados Paliativos.

Humanicémonos y practiquemos la espiritualidad para que los pacientes reciban un trato digno y sensible en los momentos más delicados y difíciles de sus vidas.